María Elena Yrízar Arias

El presidente del CDE del PRI, Elías Pesina Rodríguez, en su calidad de diverso integrante de la coalición “Sí por San Luis”, mediante un escrito de fecha 3 de agosto, presentó el desistimiento de ese partido político respecto al recurso de revocación de la elección a gobernador que ganó Ricardo Gallardo Cardona, del PVEM y PT, que inicialmente había promovido con sus compañeros de partidos PAN, PRD y PCP ante el Tribunal Estatal Electoral potosino. Al siguiente día, concurrió personalmente ante la referida autoridad, para ratificar su escrito de desistimiento. En el argumento principal del desistimiento, según lo expresa en el escrito de referencia, Elías Pesina asegura que “no es la intención de mi persona, ni del instituto político que presido, el seguir adelante con el Juicio de Revisión Constitucional Electoral, presentado el día 03 de agosto, en contra de la sentencia recaída al TESLP/JNE/29/2021 y su acumulado TESLP/JDC/126/2021”.

Aquí hay que destacar el hecho de que si bien la ratificación del escrito de desistimiento fue el 4 de agosto, el mismo PRI y su dirigente fueron muy cuidadosos de que no trascendiera la noticia, posiblemente para evitarle problemas al gobernador del estado Juan Manuel Carreras, que tenía en puerta dar su sexto y último informe de gobierno, que dio oportunamente el viernes 13 de agosto pasado. Pero la noticia del desistimiento salió a la luz pública esta semana y, como a toda acción corresponde una reacción, pues esa reacción la tuvo el presidente del CDE del PAN, Juan Francisco Aguilar Hernández, quien declaró al periodista Abelardo Medellín de Astrolabio diario digital, que Elías Pesina Rodríguez le informó a él sus intenciones de desistirse de la impugnación un día antes de que éste presentara el oficio ante el Tribunal Estatal Electoral a inicios de este mes. Según Aguilar Hernández, el líder priísta tomó la decisión de no continuar con la impugnación de la elección “a razón de que, tanto el gobernador, como el dirigente nacional de dicho instituto se lo habrían pedido […] esto en voz de Elías Pesina, a mí me habla para decirme que se iba a desistir y dijo que era una instrucción que le habían dado tanto Juan Manuel Carreras, como el dirigente Alejandro Moreno”.

Bueno, aquí se puede apreciar que al menos Elías Pesina le corrió la cortesía de informarle al dirigente estatal lo que iba a hacer, por lo tanto, Pesina cumplió con las formas políticas de aquello de que quien avisa no traiciona y sobre advertencia, no hay engaño. Pero, todavía es más importante aclarar que desde el punto de vista meramente legal, ese desistimiento no perjudica en nada el trámite del recurso de revocación, en razón de que fueron varios los actores políticos que promovieron el recurso y si uno de ellos se desiste, no perjudica en nada a los derechos de los demás partidos políticos que están participando en continuar con la acción jurídica que están planteando en el recurso, ya que éste seguirá hasta que se dicte la resolución definitiva del asunto. En otras palabras, no pasa nada. El desistimiento de una de las partes no afecta al resto de los participantes ni a sus derechos partidistas.

Pero, desde el punto de vista de algunos panistas, se sienten “traicionados”. ¿Traicionados de qué? Pues, si ellos mismos reconocen, al menos el dirigente, que le informo Elías Pesina del desistimiento antes de que lo presentara, entonces ¿dónde está la traición? Según Gama Basarte ¿traición al pueblo potosino? ¿pues cómo? Si el desistimiento ni les beneficia ni les perjudica, ni a ellos ni al “pueblo”.

¿Cuál fue la verdadera razón por la cual el PRI se desistió de la acción? Pues, es claro que la razón es de carácter político. Pues al retirarse el PRI de ese intento de derrocamiento del gobernador electo Ricardo Gallardo, es señal clara y precisa de que reconoce el triunfo de Gallardo y que sabiendo que en el fondo no va a decretarse la nulidad de la elección, sería el PRI un partido muy ingenuo de secundar al PAN en su derecho de patada de ahogado que está ejerciendo mediante este recurso.

Suponiendo que el senador Gama Basarte tuviera razón en afirmar que la actitud del presidente del PRI, Elías Pesina, alienta el “sospechosismo” sobre los verdaderos motivos que existen detrás de esa decisión, ¿cómo podrían el PRI ser el encubrimiento de actos de corrupción de la actual administración? Si el PRI no va a llegar al poder para gobernar. ¿Cómo le haría para encubrir a la actual administración? Y ¿dónde lo haría? ¿Con quién o quiénes?

Lo que sí deben de pensar los panistas, es que si bien el PRI firmó una coalición política “Sí por San Luis”, lo hizo necesariamente por el interés que implicaba ir juntos en contra de Gallardo y del PVEM y PT. Por otra parte, el PRI tiene sus intereses muy bien definidos y actúa según sus conveniencias y lo seguirá haciendo en lo sucesivo. En este momento ya no le convino estar promoviendo este recurso. ¿De verdad, están traicionados o esta pequeña acción que no surte efectos perjudiciales para nadie, les perjudica o es señal de rompimiento? Pues no, porque no va a pasar nada. Porque el mismo presidente del CDE del PAN, Juan Francisco Aguilar Hernández, dijo que el desistimiento del PRI no afectará en ninguna medida el proceso que se lleva actualmente contra la elección de Ricardo Gallardo Cardona. He allí la confirmación de que no pasará nada, pues nadie se perjudica, pero, ayer mismo, a través de un comunicado de Octavio Pedroza, califico de traidor al PRI por desistir de la impugnación de la elección de la gubernatura y hasta se dice víctima de traición.

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