• Implicada hasta la médula
  • ¿“No fui yo ni me enteré”?

Carlos Fernández-Vega

“Matu” Campos –con t de traidora serial– es un pato salvaje: cada paso que da, una deposición, y de ello hay constancia más que suficiente. Con tal de librar –según ella– su ineludible responsabilidad en el caso de los agentes de la CIA ilegalmente operativos en Chihuahua, la “gobernadora” se lleva entre las patas a su propio equipo y así se embarra cada día más, con todo y su costosísima cuan vergonzosa gira mediática a costillas del erario estatal, en su intento por lograr algo por demás imposible: lavarse las manos y “limpiar” su imagen.

La Gringa es patética: hace circo, maroma y teatro, instalada en el “yo no sabía, yo no supe”, negar todo, pues; viola acuerdos y embarra a sus “amigos”; se retuerce, llora y patalea; cacarea que “la verdad nos hará libres”, cuando miente hasta cuando respira; hace públicas conversaciones privadas; paga una millonada para que sus guaruras mediáticos le brinden protección, y el resultado es el mismo: por más que lo intente, es imposible mejorar su imagen. Si en el camino no sucede otra cosa, le restan poco menos de 11 meses de mandato, siempre en el imaginario que lo concluya, en detrimento, desde luego, de los chihuahuenses.

Que no fue ella y que no puso en bandeja la cabeza de su “amigo” César Jáuregui (“yo no lo culpé, no lo acusé”) y que “no sabía” de la imputación contra él por traición a la patria. ¿En serio?

Uno: la Fiscalía General de la República sintetiza así el argüende de La Gringa: “En días pasados, la fiscal general Ernestina Godoy se reunió con la gobernadora del estado de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván. Durante el encuentro, realizado a solicitud de la mandataria estatal, Campos Galván responsabilizó al ex fiscal general del estado (Jáuregui) sobre los hechos acontecidos en Chihuahua, en los que intervinieron personas de nacionalidad extranjera. Campos Galván le compartió información a la fiscal general, la cual, dijo la mandataria, se refería a actos de corrupción por parte de César N, referentes a la presencia de casinos y prestanombres, sobre lo cual la gobernadora facilitaría la información respectiva, lo que motivó la apertura de una nueva línea de investigación. La conversación también versó sobre la imputación que se le haría al ex fiscal general (de Chihuahua), tanto por el delito de traición a la patria en el fuero federal, como por los delitos del fuero común. En la reunión también estuvo presente David Boone de la Garza, titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional”. Más claro, ni el agua, pero el pato salvaje sigue adelante.

Y dos: la presidenta Sheinbaum resumió de esta forma el “yo no fui”, pataleta incluida, de Maru Campos: se encontró con ella “en un salón pequeño del aeropuerto de Ciudad Juárez; levantamos la voz en algún momento, sí, las dos. Ella me reclamó por qué la había acusado yo de traición a la patria, y le dije: ‘No. Tiene que investigarse por qué entraron agentes extranjeros a México sin el permiso y acorde con la Ley de Seguridad Nacional’; la respuesta fue: ‘No fui yo, fue mi ex fiscal’, pero no sólo me dijo eso, sino que habían encontrado corrupción del ex fiscal; ‘tiene casinos’. Le dije: ‘Procede, como debe hacerlo cualquier ciudadano cuando encuentra actos que violan la ley’. Luego le dije: ‘¿Por qué no procede la Fiscalía de Justicia del Estado de Chihuahua? (que depende de Maru Campos), y si te parece, le comento a la fiscal general de la República para que te reciba, y la recibió. Ella me dijo que pensaba que Ariadna Montiel tenía nexos con el narcotráfico, y le dije: ‘Si tienes pruebas, preséntalas’. Hasta ahora no ha presentado ninguna. Cuando terminó la conversación, me dijo: ‘Bueno, ¿y cómo va a seguir la relación?’ y le contesté: ‘De manera institucional’”.

Eso sí, la presidenta Sheinbaum le reclamó a La Gringa por calificar al gobierno federal como “de la muerte”. “¡¿Pues qué es eso?! Por eso, en efecto, sí fue un momento de tensión”.

Entonces, el pato salvaje, al desnudo.

Las rebanadas del pastel

Algo huele a podrido en el Instituto Nacional Electoral, y es tal el hedor que la Auditoría Superior de la Federación inició una investigación por el presunto “uso indebido de recursos públicos” en ese ente, que involucrará tanto a funcionarios como a particulares; la investigación abarca al INE, a los organismos públicos locales electorales, así como a empresas, personas servidoras públicas y proveedores que se encuentren relacionados; a la fecha, ya se cuenta con elementos e indicios relacionados con irregularidades en diversas contrataciones, posibles conflictos de interés, colusiones y triangulación de recursos”. ¿Adiós, Guadalupe Taddei?

X: @cafevega

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